El paradigma de la complejidad surge como una nueva forma de comprender el mundo, desafiando la visión simplista y lineal de la ciencia tradicional. Se trata de un enfoque transdisciplinar que busca entender los fenómenos como sistemas dinámicos, abiertos, no lineales e interconectados. Algunos de sus valores fundamentales son la interconexión, la emergencia, la autoorganización, la incertidumbre y la reflexividad. Álvarez B. Jacksson[1]
Un lugar abierto a la reflexión