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Mostrando las entradas etiquetadas como Juan Francisco Muela

Adoradores - Por Juan F. Muela

«…porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren» (Evangelio según Juan 4: 23b-24) Ciertamente, hay muy pocas ocasiones en que Jesús hable sobre adoración y esta es sin duda su declaración más contundente al respecto y, me atrevería a decir, casi su palabra final sobre el tema. A diferencia de cómo han cargado las tintas todas las tradiciones cristianas a lo largo de la Historia (de las sacratísimas y, a menudo, onerosas liturgias orientales a los pretenciosos y vacuos «adoradores profesionales» modernos), no deja de llamar la atención lo muy poco que Jesús habló sobre la adoración. Pareciera que casi zanjó el tema en dos o tres sentencias bastante tajantes y jamás volvió a considerarlo. Caso resuelto y pasemos a otra cosa. No deja de ser llamativo que Jesús nunca apelara a que las masas «adoraran a Dios» ni organizara nunca con los suyos, que sepamos, ningún tipo de acto d

De niñatos enfurruñados y otras lacras derivadas - Por Juan Francisco Muela

"Hermanos, no os comportéis como niños al razonar. Tened, sí, la inocencia del niño en lo que atañe al mal; pero, en cuanto a vuestros razonamientos, sed personas hechas y derechas"  (1ª Carta a los corintios 14:20). Escribía hace unos años, el recientemente fallecido, Vicente Verdú :  “No hay que subestimar el poder de la infantilización. En todos los campos, la cultura avanza hacia una extraordinaria complacencia de la figura del niño o la adoración de la mentalidad del niño. Desde las religiones a la política, desde el arte minimalista a la literatura premiada, todo es cada vez más infantil y simplista. Tan sencillo que un niño podría entenderlo y disfrutarlo como un adulto...o al revés. La meta del capitalismo de ficción (que ya no ofrece producción de bienes sino servicios y entretenimiento), es entretenernos, divertirnos y alejar de nosotros todo pensamiento verdadero o preocupación. Así, entretenidos somos buenos clientes, ciudadanos dóciles, felices e hiperactivos com