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Mostrando las entradas etiquetadas como Teología

La banalización de la teología

Hace unos meses un teólogo con una larga y celebrada trayectoria académica en América Latina compartió la siguiente reflexión en sus redes sociales: Una cosa es enseñar teología. Otra distinta es enseñar a hacer teología. No es hablar sobre Dios, sino aprender a discernir la historia y sus contextos a la luz de nuestras imágenes sobre su misterio. No es definir qué dice o qué no dice la Biblia, sino generar las herramientas necesarias para abrir sus infinitas lecturas posibles. No es objetivar la fe sino enriquecer nuestra experiencia del creer a la luz del conocimiento de sus dimensiones relacionales, corporales, sociales, políticas, culturales y místicas. ¿Qué es lo que entiendo de esta reflexión acerca del quehacer teológico? Pareciera decir que lo más importante es nuestro acercamiento más que la persona que nos invoca . La búsqueda no va detrás de verdades objetivas y cognoscibles sino interpretaciones que podrían enriquecer la experiencia humana. No es cuestión de unión con D

Doctrina como dramaturgia. Por una teología participativa - Por Alfonso Ropero

El siempre gratificante teólogo anglicano Alister McGrath, refiriéndose a su colega estadounidense, el presbiteriano Kevin Vanhoozer, dice que este es “una de las voces más significativas de nuestra generación”. En nuestro país, España, y resto del mundo evangélico de habla hispana, es prácticamente desconocido. Quizá se deba a que toda su producción teológica está publicada en inglés. Toda , pero no toda. Hace poco más de diez años la editorial católica Sígueme publicó en nuestro idioma su obra más significativa: El drama de la doctrina [1] , que en su día y en su idioma original, fue galardonado como mejor libro de teología de 2006 por Christianity Today Book Awards. Ediciones Sígueme hizo una obra de edición magnífica, encuadernada tapa dura, muy bien traducida y muy bien presentada. Pese a esto, hay que decir que, lamentablemente, ha pasado desapercibido en nuestros medios, y no precisamente porque nos sobren materiales teológicos de calidad.

'Así se hicieron los Credos' de Alan Richardson. Reseña - Por Alfonso Pérez Ranchal

  Así se hicieron los Credos. Una breve introducción a la historia de la doctrina cristiana de Alan Richardson. Editorial Clie, 1995, 109 páginas. El cristianismo se asienta y sostiene en determinados hechos históricos y al­gunos de ellos son más relevantes que otros. Estos acontecimientos esenciales son los relacionados con la vida, enseñanza y muerte de Jesús, sin olvidar su resurrección que dio lugar a la aparición de la Iglesia. Se suele escuchar que realmente el cristianismo no es una religión histórica en el sentido de que hay que diferenciar «entre la religión de Jesús y la religión sobre la persona de Jesús» (p. 15). Así se distingue entre el pensamiento que Jesús y Pablo presentaron y el sistema de ideas que conformó el cristianismo. Es más, hasta se confronta el pensamiento judío de Jesús y el muy supuestamente influenciado por el helenismo pensamiento de Pablo. No es necesario que todo ello concuerde, es más, se sigue apuntando, no lo hace, pero aún así el cristianismo s

Revista Biblia y Teología Hoy - Por Raúl Zaldívar

PRESENTACIÓN DE BIBLIA Y TEOLOGÍA HOY REVISTA TEOLÓGICA IBEROAMERICANA Mucha agua ha corrido por el río Nilo desde que Orígenes escribiera su  Peri Archon , la primera reflexión teológica que registra la historia de la Iglesia. Después de Orígenes, es fascinante ver cómo la teología ha ido evolucionando en el tiempo. La Ciudad de Dios  de Agustín en el siglo V en el norte de África, la  Suma Teológica  de Tomás de Aquino en la Italia del siglo XIII, la  Institución de la Religión Cristiana  de Juan Calvino en el siglo XVI en Suiza, los sermones de Wesley en el siglo XVIII en Inglaterra, la teología de Berkhof a principios del siglo XX en Estados Unidos y la Teología de la Liberación de Gustavo Gutiérrez a principios de los años setenta del siglo pasado en Perú.  Cada reflexión teológica lleva la marca de su época, así que lo que escribió Orígenes, quien estaba preocupado de hablar de Dios y su universo, dista mucho de Gustavo Gutiérrez cuyo interés era la liberación de los