La llamada teología pop no constituye, en sentido estricto, una nueva disciplina dogmática comparable a la cristología, la eclesiología o la escatología. Es, más bien, un campo de reflexión situado en el cruce entre la teología cristiana y la cultura popular actual. Su objeto de atención no se reduce a los tratados clásicos ni a los documentos eclesiásticos, sino que se abre al mundo simbólico donde hoy se forman muchas conciencias: la música, el cine, las series, los videojuegos, los memes, las redes sociales, la literatura fantástica, el cómic, la estética digital y las nuevas formas de espiritualidad difusa y confusa. Dicho de otro modo, la teología pop se pregunta qué dicen los productos culturales de masas sobre Dios, el ser humano, el mal, la salvación, la culpa, el deseo, la muerte, la esperanza y la trascendencia, entre otros temas importantes y sugerentes. Su presupuesto de fondo es claro: la cultura popular no es un residuo trivial ni un simple entret...
Un lugar abierto a la reflexión