Vivimos convencidos de que vemos la realidad tal como es. Confiamos en nuestros ojos y creemos que los hechos hablan por sí mismos. Sin embargo, la experiencia humana parece demostrar algo muy diferente: entre lo que ocurre y lo que comprendemos existe un proceso de interpretación. Los ojos perciben el mundo, pero no le otorgan significado. Captan imágenes, formas, movimientos y acontecimientos. Es nuestra mente la que organiza esa información y es nuestro mundo interior el que la transforma en una experiencia personal. Por eso, muchas veces, dos personas observan el mismo hecho y llegan a conclusiones completamente distintas. Esta idea ha sido desarrollada ampliamente por la hermenéutica filosófica y el psicoanálisis, en el estudio de la interpretación . Desde esta perspectiva, nadie se acerca a la realidad como una hoja en blanco. Cada ser humano observa el mundo desde una historia particular, desde sus experiencias, sus valores, sus heridas y sus expectativas. No solo ve...
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