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Doctrina como dramaturgia. Por una teología participativa - Por Alfonso Ropero

El siempre gratificante teólogo anglicano Alister McGrath, refiriéndose a su colega estadounidense, el presbiteriano Kevin Vanhoozer, dice que este es “una de las voces más significativas de nuestra generación”. En nuestro país, España, y resto del mundo evangélico de habla hispana, es prácticamente desconocido. Quizá se deba a que toda su producción teológica está publicada en inglés. Toda , pero no toda. Hace poco más de diez años la editorial católica Sígueme publicó en nuestro idioma su obra más significativa: El drama de la doctrina [1] , que en su día y en su idioma original, fue galardonado como mejor libro de teología de 2006 por Christianity Today Book Awards. Ediciones Sígueme hizo una obra de edición magnífica, encuadernada tapa dura, muy bien traducida y muy bien presentada. Pese a esto, hay que decir que, lamentablemente, ha pasado desapercibido en nuestros medios, y no precisamente porque nos sobren materiales teológicos de calidad.
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La tiranía de las emociones - Por José Luis Avendaño

"Una de las peores trampas en las que el obrero cristiano puede caer es obsesionarse con los momentos excepcionales de inspiración que ha tenido. Cuando el espíritu de Dios te da un tiempo de inspiración y discernimiento piensas: 'Ahora, esta será siempre mi condición para Dios'. No, no lo será y Él cuidará que no sea así. Esos momentos son un regalo de Dios en su totalidad. No te los puedes dar a ti mismo cuando lo desees. Si dices que siempre tienes que estar en tu mejor condición, realmente te conviertes en una carga intolerable para Él. Nunca harás nada a menos que Dios te mantenga inspirado de una manera consciente. Si a tus mejores momentos los conviertes en un dios, descubrirás que la guía del Señor va desapareciendo de tu vida y nunca regresará hasta que seas obediente en el trabajo que te ha colocado más cerca, y cuando aprendas a no obsesionarte con esos momentos excepcionales que Él te ha dado". (Oswald Chambers, En pos de lo supremo ). El devoc

La Modernidad y la finitud humana - Por Adrián Aranda

El diagnóstico de Nietzsche sobre la Modernidad dio en el blanco. Pudo ver lo que pocas mentes pudieron ver en el siglo XIX: La llegada del nihilismo. En otras palabras, la decadencia de Occidente, el debilitamiento de los grandes valores de la tradición judeocristiana. Este acontecimiento bajo el cual aún camina nuestra civilización tuvo dos grandes consecuencias: 1) nos llevó a comprender y asumir la finitud humana en todos sus sentidos y 2) nos quitó el sentido de trascendencia, de la conexión humana con un mundo supratemporal.

Palabras en la arena -Por Manuel Velázquez Martín

En Babilonia, según el código de Hammurabi, los adúlteros y adúlteras eran arrojados al agua con sus cuerpos entrelazados y atados con cuerdas para que así murieran ahogados.  Sin embargo, en Israel, era el apedreamiento el procedimiento previsto por la Ley para ejecutar a los culpables de este mismo delito. Dos métodos igual de crueles con esa diferencia, debido a que en Israel, al contrario que en Babilonia,  hay  poca agua y muchas piedras...  Por eso, en aquel  terreno reseco y tan lleno de pedregales de Palestina, sus habitantes aprendieron a practicar a menudo el ejercicio de "apedrear" a los culpables. En aquella ocasión, como tantas madrugadas, el Jesús picapedrero había bajado del monte donde se dejaba envolver por el amor de su Padre y el silencio de la noche.    Y estando sentado en la explanada del templo para hablar con la gente y ver si algún devoto se sacudía sus miedos ancestrales y descubría el rostro de un Dios bastante más bueno y sa

'El asombroso mundo de la Biblia' y 'Creo. Catecismo cristiano' - Dos nuevos libros de Sola Fide

El asombroso mundo de la Biblia Editorial Sola Fide. Dr. Manuel Díaz Pineda  Acostumbrados como estamos a nuestras Biblias impresas como un tomo bien definido, tendemos a pensar que la Biblia siempre fue así, como si hubiera caído del cielo ya completa, con su división en Antiguo y Nuevo Testamento, sus libros canónicos, sus capítulos y sus versículos reglamentarios.  Eso sí, sabemos que fue escrita en otro idioma al nuestro, en hebreo y griego básicamente, hasta ahí llegamos. También sabemos que el soporte material de su escritura no fue el papel, sino el papiro y el pergamino. E incluso sabemos que originalmente no fue un libro tal como lo conocemos hoy, sino un rollo, o colección de rollos de papiro o de piel que, desde luego, no se podía acarrear debajo del brazo de un lugar para otro, ni se podía consultar con la misma facilidad y soltura con las que disfrutamos hoy.  En su origen los libros de la Biblia componían en sí mismos una verdadera y auténtica biblioteca, que eso es lo q

¿Nuevos dogmas o nuevas herejías? (III) - Por Juan María Tellería

Para la primera parte https://www.pensamientoprotestante.com/2021/09/nuevos-dogmas-o-nuevas-herejia-i-por.html Para la segunda parte  https://www.pensamientoprotestante.com/2022/02/nuevos-dogmas-o-nuevas-herejias-ii-por.html# La escatología, como todo el mundo sabe, es la parte específica de la ciencia teológica consagrada al estudio de las últimas cosas (1). Aunque pareciera que hubiera sido “la hermana pobre” de la investigación teológica (2), lo cierto es que, a partir de los trabajos de A. Schweitzer sobre la vida de Jesús y el apóstol San Pablo (3), comienza una nueva etapa en la que los estudios sobre el tema adquieren una gran importancia, especialmente en lo que se refiere a la escatología cristiana, la escatología del Nuevo Testamento. Así, al pensamiento de Schweitzer, designado en medios teológicos como “escatología consecuente”, seguirán escuelas y corrientes como las llamadas “escatología simbólica” de P. Tillich y R. Niebuhr, la “escatología teleológica” de P. Althaus y

La búsqueda del Adán histórico - Por Alfonso Ropero

En un magnífico artículo sobre la difícil relación existente entre la enseñanza bíblica conservadora y la ciencia moderna, Hans Madueme, profesor teología en el Covenant College , nos informa sobre la encrucijada en que se encuentran las instituciones académicas evangélicas norteamericanas en los siguientes términos: «Los avances en las ciencias naturales han planteado, y siguen planteando, difíciles cuestiones sobre la viabilidad de las formulaciones tradicionales de la doctrina cristiana. Los académicos de la línea principal llevan mucho tiempo haciendo las paces con el mundo moderno, pero debido a las recientes disputas estas cuestiones han alcanzado un punto álgido para los evangélicos. El profesorado titular, antaño sacrosanto, ha sido despedido o forzado a dimitir, profesores extinguidos que yacen sobre la cuna del evangelicalismo como las serpientes estranguladas junto a la de Hércules» [1] . Los ejemplos de profesores expulsados de sus cátedras abundan: Peter Enns [2] , Westmi

'Así se hicieron los Credos' de Alan Richardson. Reseña - Por Alfonso Pérez Ranchal

  Así se hicieron los Credos. Una breve introducción a la historia de la doctrina cristiana de Alan Richardson. Editorial Clie, 1995, 109 páginas. El cristianismo se asienta y sostiene en determinados hechos históricos y al­gunos de ellos son más relevantes que otros. Estos acontecimientos esenciales son los relacionados con la vida, enseñanza y muerte de Jesús, sin olvidar su resurrección que dio lugar a la aparición de la Iglesia. Se suele escuchar que realmente el cristianismo no es una religión histórica en el sentido de que hay que diferenciar «entre la religión de Jesús y la religión sobre la persona de Jesús» (p. 15). Así se distingue entre el pensamiento que Jesús y Pablo presentaron y el sistema de ideas que conformó el cristianismo. Es más, hasta se confronta el pensamiento judío de Jesús y el muy supuestamente influenciado por el helenismo pensamiento de Pablo. No es necesario que todo ello concuerde, es más, se sigue apuntando, no lo hace, pero aún así el cristianismo s

Fanatismo. El virus de las crisis - Por Ramón A. Pinto

Existe una clase de virus que son llamados oportunistas. Se activan o atacan el organismo cuando este está dedicando gran parte de las defensas en atacar otra enfermedad, por lo que queda un flanco débil o descubierto por donde pueden entrar y dejar grandes estragos, incluso la muerte. En este sentido, desde el punto de vista antropológico y sociológico, el fanatismo es un virus oportunista que generalmente penetra en medio de las crisis. En muchas ocasiones él mismo provoca las crisis, y en otras es el parásito que se alimenta de los estragos que las crisis dejan. Por otra parte, el fanatismo es completamente irracional, ya que niega la realidad objetiva. Por lo que se vuelve un fácil y susceptible esclavo de las emociones. Y dado que las emociones pueden ser tan erráticas, nada bueno podemos esperar de quien se deja controlar por ellas. A su vez, se caracteriza por su naturaleza flagelante, destruye al portador de esta patología, reduciendo cada vez más su libertad de acción, haciénd

Viernes Santo y Domingo de Resurrección - Por José Luis Avendaño

Viernes Santo y Domingo de Resurrección. Los vacíos sempiternos del culto evangélico latinoamericano Es muy lamentable que la liturgia de la mayoría de las iglesias evangélicas latinoamericanas durante el tiempo de Semana Santa, a mi juicio, principalmente atribuido esto al fuerte influjo del pensamiento y de la herencia del evangelicalismo estadounidense y, en no menor medida también, consecuencia de su abierto rechazo, ciertamente absurdo, al menor atisbo de lo que se suele llamar una “liturgia catolizante” que, a decir verdad, sólo viene a dar en una evidente muestra del total desconocimiento de la historia y del espíritu de la liturgia histórica, no establezcan una clara comprensión de contenidos y de sus respectivas delimitaciones entre Viernes Santo y Domingo de Resurrección. Es decir, entre la muerte y el resurgimiento del Señor Jesucristo de entre los muertos, haciendo ya del Viernes Santo, una festividad de resurrección, con cánticos de alegría y regocijo y lecturas bíblicas r

Semana Santa, semana del perdón - Por Martín Gelabert

Sumergidos en el sufrimiento de la guerra, nos disponemos a celebrar los acontecimientos centrales de la historia de la salvación. Una posible lectura de la Semana Santa, en este contexto de violencia y guerra, es leerla en clave de perdón. Perdonar no es aprobar el mal que otro me hace. Es renunciar a responder al mal con el mal, es renunciar a responder con la misma fuerza destructiva que me ha perjudicado, es no seguir inoculando en la sociedad el veneno de la venganza, porque la venganza nunca sacia la insatisfacción de las víctimas. El perdón es el único camino para encontrarme con quién me hace daño, incluso cuando el que me daña no quiere encontrarse conmigo. Por eso el perdón es la fuerza del amor que vence al mal. Y así abre puertas para justificar al impío, para convertir en justo a quién es injusto. Jesús en la cruz pronuncia unas palabras de perdón total y absoluto. No solo perdona a quienes le asesinan, rezando por ellos: “Padre, perdónales”, sino ofreciendo una buena razó