Hace un tiempo empecé a notar algo curioso. No fue un ataque de ansiedad ni una crisis emocional. Fue algo mucho más silencioso. Me di cuenta de que comía rápido, caminaba rápido, respondía rápido y quería terminar todo cuanto antes. Mientras hacía una cosa, mi cabeza ya estaba pensando en la siguiente. Incluso cuando no tenía urgencias reales, mi cuerpo actuaba como si las tuviera. Un día me descubrí con la espalda completamente tensa, los hombros elevados, la mandíbula apretada y el entrecejo fruncido. Entonces entendí que el estrés no siempre llega haciendo ruido. A veces se instala tan silenciosamente que terminamos creyendo que vivir tensos es lo normal. Vivimos en una cultura que nos empuja a correr. Todo parece exigir inmediatez: responder enseguida, producir más, aprovechar cada minuto, llegar antes, hacer más cosas en menos tiempo. Sin darnos cuenta, ese ritmo termina metiéndose debajo de la piel. El cuerpo, sin embargo, no miente. Nos habla a través del cansancio,...
Un libro necesario sobre un ministerio demasiado desconocido. No es frecuente que aparezca un libro dedicado íntegramente al diaconado. Precisamente por eso, la publicación de Diáconos, Servidores del Evangelio y la Misericordia , editado por Sola Fide y escrito por Juan García Biedma, merece una acogida especial. En un panorama bibliográfico donde apenas existen obras de cierta entidad sobre este ministerio, este volumen viene a llenar un vacío importante y lo hace con una profundidad, una seriedad y una documentación que llaman poderosamente la atención desde sus primeras páginas. No sorprende que así sea cuando se conoce la trayectoria de su autor. Juan García Biedma no es un improvisado. Fue uno de los primeros diáconos permanentes ordenados en la Archidiócesis de Madrid en 1986 por el cardenal Ángel Suquía, y es el único que permanece con vida de aquel primer grupo pionero. Además, durante años fue secretario personal del entonces Arzobispo Castrense, el cardenal José ...