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Mostrando las entradas etiquetadas como Meditaciones

La banalización de la teología

Hace unos meses un teólogo con una larga y celebrada trayectoria académica en América Latina compartió la siguiente reflexión en sus redes sociales: Una cosa es enseñar teología. Otra distinta es enseñar a hacer teología. No es hablar sobre Dios, sino aprender a discernir la historia y sus contextos a la luz de nuestras imágenes sobre su misterio. No es definir qué dice o qué no dice la Biblia, sino generar las herramientas necesarias para abrir sus infinitas lecturas posibles. No es objetivar la fe sino enriquecer nuestra experiencia del creer a la luz del conocimiento de sus dimensiones relacionales, corporales, sociales, políticas, culturales y místicas. ¿Qué es lo que entiendo de esta reflexión acerca del quehacer teológico? Pareciera decir que lo más importante es nuestro acercamiento más que la persona que nos invoca . La búsqueda no va detrás de verdades objetivas y cognoscibles sino interpretaciones que podrían enriquecer la experiencia humana. No es cuestión de unión con D

"¿Encontrará fe en la tierra?" - Por Manuel Sonora

“No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” (Lucas 18:8) Me da preocupación leer en mis contactos muchos amigos que han perdido la fe completamente. Dudan de que haya un Dios misericordioso y amante en los cielos y que esté profundamente preocupado por su creación. Y por supuesto han perdido toda fe y confianza en la Biblia, debido a que muchos cristianos hacen mal uso de ella buscando solo sentencias condenatorias y amenazas para la humanidad y enfatizando el tema del pecado y del castigo correspondiente.  Pero lo más preocupante es que no les falta razón. Yo veo a mi alrededor tantas injusticias. Tanta ingratitud y malas acciones que caen por lo general en gente buena, temerosa de Dios y que se esfuerza en hacer su voluntad.  Y me irrita sobremanera leer esos mensajes ramplones en donde con un versículo de la Biblia se nos promete que recibiremos bendiciones en esta semana o que Dios tiene preparado para nosotros un cúmulo de bendiciones y

Lo íntimo, lo privado y lo oculto - Por Arturo Rojas

La difusa frontera entre lo secreto y lo encubierto Hablar de la intimidad puede ser al mismo tiempo estimulante y abrumador. Estimulante porque, en el cristianismo con especialidad, la intimidad es el escenario primario y principal de todas las dinámicas de la fe en el encuentro con Dios en la persona de Cristo, como lo declaró puntualmente el rey David en el salmo 51:6: “Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría”. Circunstancia que llevó a Agustín a decir acertadamente que Dios es más íntimo a nosotros que nosotros mismos. Pero abrumador, precisamente, por todo lo que puede llegar a abarcar el ocuparnos de un fuero tan vasto como lo es la intimidad, que es la fuente del auténtico mejoramiento y enriquecimiento de la persona en todos los demás frentes de su actividad y desempeño privado y público. A propósito de lo privado, el derecho a la privacidad se superpone y confunde con el también llamado “derecho a la intimidad”, ambos consagrados en la

La tiranía de las emociones - Por José Luis Avendaño

"Una de las peores trampas en las que el obrero cristiano puede caer es obsesionarse con los momentos excepcionales de inspiración que ha tenido. Cuando el espíritu de Dios te da un tiempo de inspiración y discernimiento piensas: 'Ahora, esta será siempre mi condición para Dios'. No, no lo será y Él cuidará que no sea así. Esos momentos son un regalo de Dios en su totalidad. No te los puedes dar a ti mismo cuando lo desees. Si dices que siempre tienes que estar en tu mejor condición, realmente te conviertes en una carga intolerable para Él. Nunca harás nada a menos que Dios te mantenga inspirado de una manera consciente. Si a tus mejores momentos los conviertes en un dios, descubrirás que la guía del Señor va desapareciendo de tu vida y nunca regresará hasta que seas obediente en el trabajo que te ha colocado más cerca, y cuando aprendas a no obsesionarte con esos momentos excepcionales que Él te ha dado". (Oswald Chambers, En pos de lo supremo ). El devoc