Llevo unos días repasando el relato del diluvio en el Génesis. En especial me estoy centrando en los argumentos a favor y en contra de que fuera local o universal. También de si se trata de un relato mítico, que no ficticio, de una terrible inundación que tuvo lugar en la zona del mar Negro y que llegó incluso a Mesopotamia. Pero lo que me ha hecho decidirme a escribir esta reflexión ha sido el volver a leer lo que dos de los tres comentaristas que consultaba decían sobre Génesis 9:6. Los primeros diecisiete versículos de este capítulo tratan de la alianza que Dios hizo con Noé. En realidad, se argumenta, se trata de un pacto con toda la humanidad de la que Noé era el representante. Dios, entre otras cosas, se comprometía con la raza humana a que no iba a volver a castigarla por medio de un diluvio de tales dimensiones y así el arco iris sería un recordatorio para Él mismo de tal pacto. Pero antes, en el versículo 6, decía el Creador: “Si alguien derrama la sangre de ...
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