Ir al contenido principal

Guía para realizar reseñas | CEIBI


A menudo, en redes se presentan como reseñas de libros lo que no es nada más que una opinión, y esta no muy bien escrita. Como pensamos que los lectores de Pensamiento Protestante pueden estar interesados en cómo realizar bien una recesión a un libro, dejamos a continuación una guía para este fin; al final le seguirá un ejemplo práctico.

Esta guía es la que se ha usado durante años en el CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas) que muy amablemente ha concedido permiso para su reproducción aquí.


GUÍA PARA HACER RECENSIONES O 
RESEÑAS CRÍTICA DE LIBROS

Una reseña (o recensión) es una crítica, comentario o juicio crítico sobre una obra literaria.
La palabra “reseña” tiene origen en el latín, y su significado era apunte o nota (reseñar viene del latín resignare, tomar nota o apuntar). 

La reseña puede contener información, opinión y crítica, y la posibilidad de combinar estos elementos hace que este género sea considerado híbrido. Esta es muy común en la prensa y en el ámbito científico, suele encontrársela en periódicos y revistas científicas especializadas. Entonces, pues, una reseña bibliográfica es un informe acerca del contenido y las características de un libro o de cualquier publicación.

La realización de una reseña bibliográfica no es cosa fácil hasta que se esté al tanto de cómo realizarla y vaya aprendiendo por la experiencia. Por todo ello, y con el fin de no complicar mucho este ejercicio, usted procederá a realizar la reseña crítica bibliográfica, siguiendo el siguiente patrón que seguidamente le indicamos.

Primeramente, identifique el libro haciendo lo siguiente:

Escribir la Ficha bibliográfica

 - Nombre del autor
 - Título del libro
 - Editorial que lo publica
 - Ciudad de publicación
 - Fecha de publicación 
 - Editorial que lo publicó originariamente (si se indica)
 - Copyright original
 - Copyright actual
 - Lugar de impresión
 - Número de la edición
 - Nombre del traductor

Escribir la Ficha formato

Número de páginas
Número de mapas 
Número de ilustraciones 
Número de gráficos 
Nú­mero de láminas 
Medidas del libro 
Tipo de encuadernación 
Índice analítico 
Índice por te­mas, etc. 
Si tiene prólogo, quién lo firma 
Si tiene epílogo, qué dice 

 Luego proceda a hacer la reseña propiamente dicha.

 Se sugiere dividir la reseña en tres partes:

 1ª parte. Introducción

El objeto de esta primera parte es captar la atención del lector. Esto se puede hacer de varias maneras; se sugieren dos posibilidades: hablar acerca del autor del libro (pequeña nota biográfica en relación a la obra) o acerca de la importancia que tiene el libro o de su actualidad.

 2ª parte. Presentación del contenido del libro

El propósito de esta parte es ofrecer una visión global del contenido del libro. Proceda de la siguiente manera: 

Divídala en cuatro porciones:

Escriba la SINOPSIS O BREVE RESUMEN de lo escrito por el autor (pero sin mezclar las observaciones personales del alumno). Escribir únicamente ½ página.

Aquí hay que escribir muy brevemente de qué va el libro. No es hacer un resumen del índice del libro, ni tampoco comentar el índice. Sino hacer una breve sinopsis.

Escriba los CONCEPTOS CLAVES O LAS IDEAS CENTRALES del libro leído. Escribir únicamente ½ página.

Aquí es indicar cuáles son los conceptos claves o las ideas centrales del libro leído. Para hacer esto hay que leer el libro despacio y tomando apuntes en una libreta de notas. Hay que ser breve, escribir solamente media página.

Escriba LOS PUNTOS DE VALOR que para usted mismo tenga el texto leído. ½ página.

Aquí el estudiante tiene que indicar los puntos de valor que para él personalmente (para el estudiante) tenga el libro. No es decir los puntos de valor que pueda señalar el autor; sino los puntos de valor que tiene lo leído (o sea, la importancia que tiene el contenido del libro), personalmente, para el estudiante.

Escriba también a QUÉ DESAFÍOS le llevan a usted personalmente lo leído en este libro. ½ página.

Aquí el estudiante tiene que indicar a qué le desafía personalmente a él (al estudiante) lo leído. Es solo indicar a qué le reta, o a qué le impulsa, o a qué le incita, o a qué le anima, o a qué le mueve, a usted personalmente (al alumno) lo que ha leído en el libro.

3ª parte. Hacer un comentario analítico y crítico personal, propio del alumno

 El objeto de esta última parte es ofrecer a la persona lectora potencial una perspectiva crítica del libro que ponga de manifiesto algunas de sus limitaciones y algunas de las aportaciones y aspec­tos positivos que contiene. Se propone el siguiente esquema para organizar la exposición de esta parte:

 a) aspectos positivos o aportaciones de la obra, en cuanto a forma y contenido;
 b) aspectos negativos o limitaciones de la obra, en cuanto a forma y contenido; 
 c) a quién puede interesar y ser útil su lectura.

Nota: Normalmente, una recensión no debe tener menos de 3 páginas ni más de 6 páginas


Un modelo selecto de cómo hacer 
una reseña crítica. Este es un modelo conforme a la norma:
FICHA BIBLIOGRÁFICA
- Nombre de los Autores: Juan María Tellería y Rosa Mª Gelabert
- Título del Libro: Lecciones sobre el Éxodo
- Editorial que lo publica: Editorial Mundo Bíblico
- Ciudad: Las Palmas
- Fecha de publicación: 2011
- Copyright original: del Autor y del CEIBI
- ISBN: 978-84-95932-10-5
- Número de la Edición: 1ª edición
- Lugar de impresión: Sevilla
- Imprenta: Publidisa
- Nombre del traductor: Escrito originalmente en castellano

FICHA FORMATO
- Número de páginas: 636
- Número de mapas: No tiene
- Número de ilustraciones: No tiene
- Número de gráficos: No tiene
- Número de láminas: No tiene
- Medidas del libro: 14,5 x 21 cm.
- Tipo de encuadernación: A la rústica
- Portada: Ilustración de Moisés con la tablas de la ley. Rembrandt (1659)
- Prólogo: No tiene prólogo.

1.- INTRODUCCIÓN
De entre todos los escritos del Antiguo Testamento, el libro del Éxodo siempre ha llamado la atención de los creyentes cristianos por su particular contenido: la liberación de Israel de la esclavitud egipcia, así como su llegada al monte Sinaí y la recepción de la santa ley divina son asuntos que siguen interpelando hoy por hoy al pueblo de Dios, como evidencia la ingente cantidad de ensayos especializados, artículos divulgativos y comentarios consagrados a sus capítulos y versículos que ven la luz en nuestros días. Este trabajo de Juan María Tellería y Rosa María Gelabert se inscribe muy bien dentro de tal corriente de interés, aunque con rasgos muy propios que hacen de él una publicación particularmente llamativa.

2.- PRESENTACIÓN DEL CONTENIDO DEL LIBRO

SINOPSIS O BREVE RESUMEN

Con atinada pedagogía, al mismo tiempo que un máximo respeto al sagrado texto, tienen los autores el cuidado de seguir en su exposición el propio orden de los relatos del libro 
del Éxodo tal como lo hallamos en nuestras versiones bíblicas al uso, estructurándolo y distribuyéndolo todo él en cuatro unidades fundamentales de sentido: Egipto, la liberación, el desierto y el monte Sinaí, precedidas de una introducción o presentación general del escrito, y seguidas de una conclusión en la que se recopilan las líneas maestras del estudio realizado. En la primera, se plantea el problema de la esclavitud de Israel en una tierra extranjera, así como la intención de Dios de liberarlo de esa situación. En la segunda, Israel vive plenamente la realidad de su liberación por la mano todopoderosa del Altísimo, simbolizada para siempre en la celebración de la Pascua, y de la cual constituye el colofón los cánticos de Moisés y de María tras el paso del mar Rojo. En la tercera, el pueblo recién liberado se enfrenta al desierto, y más aún, a su desierto particular, es decir, a la realidad de su libertad lejos del látigo de los capataces de Faraón, pero también de las cómodas ollas de Egipto. Israel va aprendiendo que ser libre implica ciertos peligros, y sobre todo una gran responsabilidad, algo que no siempre es fácil de asimilar. En la cuarta y última, la llegada al Sinaí, supone la culminación de todo el proceso iniciado en Egipto, dado que la manifestación plena del Dios revelado en ese monte no se limita a una simple visión fugaz de su gloria, sino que conlleva toda una serie de instrucciones muy exactas para Israel y, lo más importante de todo, la realidad palpable de su Presencia en medio de su pueblo. Quienes en Egipto vivían hacinados como ganado, privados de todos los derechos propios de un ser humano, ahora se encuentran viviendo alrededor de la morada que el propio Dios ordena se erija para su habitación entre los hombres. En definitiva, los que otrora fueran siervos del déspota del país del Nilo, ahora son siervos del Señor del Universo. 

CONCEPTOS CLAVES O IDEAS CENTRALES

Tres son las ideas maestras que nos presentan los autores en relación con los relatos del libro del Éxodo. La primera de todas es que el gran protagonista de toda la trama narrada no es el pueblo de Israel, ni siquiera la figura señera de Moisés, sino el Dios del Sinaí. 
Desde el primer capítulo hasta el último se lo menciona como Alguien que, o bien entre bastidores o bien de forma muy patente, una vez revelado su Nombre sacrosanto, va dirigiendo todas las cosas conforme a un propósito eminentemente liberador, vale decir, redentor. Entienden los autores que tanto Moisés como Aarón y María, Josué, los distintos israelitas que se mencionan o no por nombre, Jetro el sacerdote de Madián, e incluso el propio Faraón, su pueblo y sus huestes, son todos ellos actores secundarios, ya sean deuteragonistas, tritagonistas o meros partiquinos, en el escenario de esta historia. La razón de ello, y tal es la segunda idea maestra destacada, estriba en que el libro del Éxodo sólo es comprensible a la luz de la Teología de la Gracia. Muy lejos de las lecturas tradicionales legalistas que se han hecho de él, en sus antípodas en realidad, sus cuarenta capítulos rezuman ese concepto tan caro al protestantismo reformado que es la total implicación de la Gracia de Dios en la historia del hombre, y cómo no, en la Historia de la Salvación. Dios no se dirige a Moisés ni escoge a Israel en base a mérito humano alguno. El Dios del Sinaí no libera a los hebreos ni tampoco castiga a los opresores egipcios porque así se vea forzado a actuar, sino simplemente porque así lo quiere en virtud de una promesa realizada siglos atrás a unos hombres muy concretos: Abraham, Isaac y Jacob, que tampoco habían sido otra cosa que simples humanos, débiles y necesitados del Amor divino. De ahí que los autores vean en toda la trama del Éxodo, y ésta es la tercera y última idea maestra, una anticipación o una figuración de la obra perfecta de Jesús el Mesías. 
Cristo aparece representado, tanto en aquel cordero sacrificado para la Pascua, cuya sangre libra del exterminador, como en la Presencia que toma posesión del tabernáculo del Sinaí poniendo su tienda en medio de la humanidad caída. La figura del Redentor de todos los hombres se palpa a lo largo del conjunto del Éxodo porque la liberación de Israel anticipa la verdadera Redención definitiva de nuestra especie llevada a cabo de una vez por todas en el Calvario.

PUNTOS DE VALOR

Qué duda cabe que Tellería y Gelabert persiguen (y consiguen) un propósito claro de hacer accesible al lector actual, especialmente al evangélico, un texto no siempre fácil de comprender, pese a las apariencias, aunque sus historias, o al menos algunas de ellas, se conozcan gracias a las escuelas dominicales para niños y hasta por medio del cine comercial. El hecho de que los autores no desdeñen ningún pasaje oscuro, ningún relato escabroso, ningún texto controvertido, sino que arremetan con todos ellos bien pertrechados de un bagaje cultural nada desdeñable (conocimiento de la historia, la arqueología y la lengua hebrea) y, por encima de todo, de un pensamiento teológico claro, constituye uno de los grandes atractivos de este libro. Asimismo, hemos de llamar la 
atención a la manera en que tratan los diversos documentos legales que contiene el libro del Éxodo o los pasajes y versículos en que la crítica bíblica señala distintas manos o diversas redacciones. Está claro que Tellería y Gelabert se alejan muy conscientemente del 
fundamentalismo evangélico que impregna tantas congregaciones de nuestro país y deotros en que se habla nuestro idioma, pero sin caer jamás en un criticismo extremo. 
Siguiendo, a todas luces, el prudente axioma paulino examinadlo todo, y retened lo bueno, saben extraer de la crítica aquello que es realmente aprovechable para un lector creyente, y sin desdeñar las aportaciones de los estudios más serios, se mantienen siempre dentro de una línea teológica esencialmente protestante y reformada muy conservadora, en la que no se pone jamás en duda la inspiración del sagrado texto. Al contrario, se refuerza.

DESAFÍOS

Siendo honestos, resulta sobremanera difícil enfrentarse a las páginas de este libro sin ser muy directamente interpelados por él. Los autores hacen de cada capítulo o lección un reto para el lector, de manera que cualquiera que lo abra y se sumerja en su contenido se verá confrontado a una serie de tomas de postura sobre las que se le exige un veredicto. No podemos, en tanto que evangélicos, limitarnos a repetir esquemas o patrones recibidos en relación con este magnífico segundo libro de la Biblia, como si nada hubiera pasado, o como si los conocimientos teológicos o exegéticos se hubieran quedado petrificados ne varientur en épocas pretéritas. Tellería y Gelabert nos lanzan el guante de una nueva lectura, aunque antiquísima en sí misma. Enfocar el Éxodo a partir del Nuevo Testamento llama al lector a ver constantemente a Cristo en sus páginas, a leer sus capítulos a la luz del evangelio, a reestructurar su contenido conforme a una visión procedente de la Cruz, comprendiendo sucesos y declaraciones en unos contextos muy determinados, no siempre fácilmente accesibles para nosotros hoy, pero siempre sujetos al principio supremo de la Gracia. Y ello sólo es posible perdiendo el miedo a los avances críticos; más aún, conformándolos a esa realidad crística que ha de impregnar no sólo el Éxodo, sino el conjunto del Antiguo Testamento, de la Biblia completa. Tellería y Gelabert nos proponen un humilde acercamiento a un libro inspirado por Dios y redactado a lo largo de muchos siglos a partir de tradiciones diversas, para que en él seamos capaces de hallar algo así como un Pre-evangelio, jamás una simple historia anecdótica, jamás una sucesión de prodigios, y jamás de los jamases un simple código legal pétreo que nos caiga encima como una maldición cada vez que cometamos el error de transgredir uno de sus preceptos. 
El libro Lecciones sobre el Éxodo nos desafía, digámoslo claro, a aprender a leer disfrutando la Palabra Viva del Dios Vivo. 

3. COMENTARIO ANALÍTICO Y CRÍTICO PERSONAL

La manera en que viene presentado el libro, en lecciones, constituye uno de sus grandes aciertos. No es un comentario clásico que pretenda disecar cada versículo del libro, sino una obra cuya finalidad básica es explicar y exponer las líneas maestras de sus grandes conjuntos temáticos. Asimismo, proveer a cada lección de un pensamiento resumen y un cuestionario, todo ello con una esmerada tipografía fácil de leer y seguir de un solo golpe de vista, evidencia a todas luces la innegable preocupación pedagógica de sus autores. 
Que sus ideas maestras y su enfoque de la estructura del texto hebreo original del Éxodo no serán del agrado de quienes se aferran aún hoy a un cierto tipo de conservadurismo fundamentalista estrecho, es el riesgo que corre todo autor de temas sacros afecto a la Teología de la Gracia con una visión abierta en relación con la inspiración de la Biblia. Es evidente, por otro lado, que cada lector, según sus gustos o sus preferencias, e incluso sus preocupaciones particulares, podrá señalar ciertas carencias en relación con algunos pasajes concretos, o incluso en lo referente a la bibliografía señalada al final, que podría entenderse como un tanto sucinta, demasiado ajustada. Sea como fuere, Lecciones sobre el Éxodo se presenta como un trabajo de alta calidad, divulgativo al mismo tiempo que 
profundo, y de gran utilidad, tanto a estudiantes de seminarios, facultades de teología e institutos bíblicos, como a profesores de teología, maestros o monitores de escuelas dominicales y estudios bíblicos, así como a cualquier creyente con inquietudes que desee conocer mejor la Palabra de Dios.
* * *




Comentarios

Entradas populares de este blog

LA IGLESIA DE JESÚS SHINCHEONJI | Manuel Díaz Pineda

  LA IGLESIA DE JESÚS SHINCHEONJI,  EL TEMPLO DEL TABERNACULO DEL TESTIMONIO (SCJ). También se le conoce como Iglesia Nuevo Cielo y Nueva Tierra. El grupo también ha sido llamado "religión de la Nueva Revelación". Fundador:  Lee Man-Hee, nació el 15 de septiembre de 1931 en el pueblo de Punggak del distrito de Cheongdo en la Provincia de Gyeongsang del norte (zona ocupada por los japoneses y ahora parte de la República de Corea del Sur), se crió en una familia campesina. En 1946, estuvo entre los primeros graduados de la escuela primaria pública de Punggak, después de que los japoneses abandonaron Corea.  Lee no recibió ninguna educación superior, era un evangelista autodidacta y fue soldado  de la 7.ª División de Infantería del ejército de Corea del Sur luchando en primera línea durante la Guerra de Corea (1950-1953). Cuando terminó la guerra, se instaló en su pueblo natal como agricultor. Aunque su biografía la engorda diciendo que es descendiente...

Guía práctica para escribir una exégesis

  Muchas veces nos acercamos al texto bíblico con prejuicios o con ideas ya formuladas acerca de lo que el texto supuestamente quiere decir. Para un estudio serio del texto, debemos, en lo posible, abrirnos al texto, despojarnos de esos prejuicios y tratar de extraer de las Escrituras el mensaje revelado por Dios.  La Biblia no se interpreta sola. Debemos interpretarla. Además de una lectura orante o devocional, debemos hacer una lectura seria y profunda, una lectura bien estudiada, en otras palabras, una exégesis.  Acá les compartimos, traducida del inglés, una guía para la exégesis bíblica.