SEGUNDA PARTE: IV. El dogma de Nicea en la teología dogmática: católica, ortodoxa y protestante La definición nicena–constantinopolitana —un solo Dios en tres Personas consustanciales; Jesucristo, Hijo «engendrado, no creado», homoousios con el Padre; el Espíritu Santo «Señor y dador de vida»— no es un fósil doctrinal, sino el lenguaje portante de la teología dogmática de las principales tradiciones cristianas. Nicea [325] y Constantinopla I [381] fijan el canon cristológico–trinitario que se reconoce, reinterpreta y despliega en marcos eclesiales diversos, con acentos propios, pero con una sustancia común que, en lo esencial, permanece compartida¹. El Credo que nace de estos concilios funciona, así, como gramática común para confesar, enseñar y celebrar el misterio cristiano².
Un lugar abierto a la reflexión