Hace unos años se publicó un mastodóntico libro de mil páginas a lo largo de las cuales se somete a examen y crítica la teoría de la evolución teísta (ET) desde la posición de los teóricos del diseño inteligente (DI) y afines. Me refiero a Theistic Evolution: A Scientific, Philosophical, and Theological Critique , editado por J.P. Moreland, Stephen Meyer, Christopher Shaw, Ann Gauger, and Wayne Grudem (Crossway, Wheaton 2017). Para responder con detalle a las críticas de los autores de este libro, serían necesarias otras mil páginas, un lujo que no puede uno permitirse en esta etapa final de su carrera. Para esos hay jóvenes. De momento basta y sobra con diez. El libro fue saludado como una obra imprescindible que: «llena un vacío amplio y creciente para los cristianos que continúan luchando con la relación del cristianismo evangélico con las afirmaciones de la ciencia» (K. Scott Oliphint, profesor de Apologética y Teología Sistemática y decano de la facultad, Seminario Teológico de We...
La editorial Vida, con sede en Miami (Florida), me publicó el libro Darwin no mató a Dios en el año 2004. Un año después, dicha obra ganó el premio Gold Medallion Book Award al mejor texto evangélico en español del 2005. Se trata de un libro que me ha aportado varias experiencias personales. Ahora recuerdo el testimonio de un muchacho colombiano, hijo de un pastor evangélico, quien me contó que de joven abandonó la iglesia y se volvió escéptico. Su preocupado padre, aprovechando la ocasión de un aniversario, le regaló mi libro. Después de leerlo, el joven volvió a congregarse con sus hermanos, a leer la Biblia y, gracias al Señor, abandonó su escepticismo. Desde que se publicó, El origen de las especies, a mediados del siglo XIX, las ideas de Darwin han matado a Dios en la conciencia de muchas personas. Este acontecimiento suele ocurrir generalmente durante los primeros años de la formación escolar. Cuando se enfrenta al adolescente, aunque éste haya sido educado en un ambiente crist...