Postres al final de una larga vida - Por Rebeca Stam


Juan Stam (1928-2020)


No hace mucho nos poníamos en contacto con Juan Stam para solicitarle permiso para así poder reproducir sus artículos en este blog. Su respuesta fue la siguiente: "Adelante, hermano. ¡Muchas gracias! Un fuerte abrazo, Juan (y Rebeca)".
Reproducidos ahora un artículo escrito por Rebeca Stam a inicios del año pasado. Toda una muestra de lo que es una vida plena desde una fe plena. Sirva el mismo como muestra de nuestro reconocimiento y aprecio. ¡Hasta pronto, maestro!

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Cuando llegamos al final de un año, o de un proyecto, o cuando celebramos un cumpleaños o aniversario, siempre es bueno hacer una evaluación de lo vivido, lo logrado, las lecciones aprendidas.  Yo soy Rebeca, la hija y editora de Juan Stam, y quiero compartirles algunos de los pensamientos actuales de mi papá.  Ahora que el cuerpo se le ha puesto más lento y aletargado – le falla la vista y le tiembla el pulso - pero la mente sigue inquisitiva y activa, le ha dado por repasar sus nueve décadas, y los diversos capítulos de su vida.  Le caen al pelo las palabras del poeta Amado Nervo cuando habla del “ocaso de la vida”: “Vida, nada me debes. Vida, estamos en paz.”  Pero, como si eso fuera poco, ¡le siguen pasando cosas buenas!  Después de tantos años de trabajo arduo y luchas por la paz y la justicia conforme a nuestras bases bíblicas, se le ocurre que ahora está disfrutando el “postre” de su vida.  O tal vez varios postres.  Al finalizar el 2018 y darle la bienvenida al 2019, permítanme compartir algunos de esos postres con ustedes, sus amigos y amigas:
 

Primer postre: las visitas, los estudiantes, los profesores, amistades.  ¡Le encanta recibir visitas y disfrutar una buena conversada!  En estos últimos años ha tenido la visita constante, cada semana o dos, de un grupo de estudiantes liderado por José Miguel Cubillo, un joven ya graduado como abogado que ahora desea seguir con un doctorado en filosofía.  Llegaron un día cualquiera, y José Miguel, muy serio, hacía muchas preguntas.  Primero mi papá lo percibió tal vez un poco desafiante; luego descubrió que era su inmenso deseo de aprender. ¡Preguntó si podría venir todos los sábados a hablar con mi papá!  Rara vez se ha visto un compromiso tan fiel y definitivo, especialmente de parte de un joven que tantas otras cosas podría estar haciendo los sábados, pero ha preferido conversar con un viejito y hacer buen uso de su biblioteca. ¡Ya van cuatro años de estar llegando!  Según mi papá, ha resultado ser una de las experiencias más gratificantes de su vida.  ¡Gracias a Dios por jóvenes como José Miguel, deseosos de aprender y crecer!


 

 Segundo postre: la inmensa bendición de contar con amistades que se han ido construyendo, en algunos casos, a través de cinco o seis décadas.  Fueron estudiantes y/o colegas en el Seminario Bíblico, y compañeros de vida que se han ido uniendo.  El grupo se llama los “genarios” – empezaron siendo quizás sexagenarios (o quién quita que más jóvenes), y ya son octogenarios – y se reúnen fielmente el último sábado de cada mes.  Son amigos y amigas del alma, y los ratos compartidos valen oro.  Las más de las veces hablan de teología, otras de política, o de recuerdos o experiencias cotidianas, enriquecido con chistes, buen humor y buenas comilonas.  Se celebran los cumpleaños y metas cumplidas, o la sencilla bendición de la amistad.  Todo ser humano debe tener un grupo de amigos como el que tienen mis papás.  Son relaciones humanas que le dan un gran sentido a la existencia.  Y después de tantos años ¡imagínense la solidaridad y las tertulias que disfrutan!

 

Tercer postre: un doctorado Honoris Causa por parte de la UNELA.  Aunque tiene su doctorado en teología, desde hace muchos años, de la Universidad de Basilea, este doctorado Honoris Causa de la UNELA fue sumamente especial por el reconocimiento que significa por parte de la educación teológica costarricense y la iglesia local.  En el “ocaso de la vida” no deja de ser valiosos sentir que el trabajo es apreciado y recompensado, que al fin y al cabo valió la pena.  ¡Gracias, UNELA, por validar de esa forma la trayectoria de vida de Juan Stam!  Y ¡gracias a los muchos amigos que compartieron ese momento con su presencia, fotografías, y felicitaciones!

 

Cuarto postre: en el mes de julio la iglesia Vida Abundante Coronado honró a Juan y Doris con un homenaje por su trayectoria de vida y ministerio.  Los entrevistaron, tomaron fotos, y realizaron un video que incluía además escenas de su juventud, matrimonio y primeros años en América Latina.  Fue trasmitido en todos los cultos del último fin de semana de julio, y aparentemente también en otras iglesias de la red Vida Abundante de Costa Rica. Fue de gran bendición, y le damos humildemente las gracias a Dios por este recuento de sus años como misioneros y pioneros de la educación teológica evangélica en Costa Rica.  

 

Quinto postre: en agosto papi cumplió 90 años y ¡lo celebramos en grande!  La decoración era típica costarricense, con racimos de banano, caña brava, metates, pilón, y con también Quijotes en diversos lugares.  El tema era “El Quijote de la Moto”, uno de sus apodos por ser quijotesco – alto, flaco y sabio - y por andar muchos años en moto.  Papi dio unas palabas sobre ese y otros dos apodos que tuvo: “el misionero hippie” o “el hippie bíblico” (por el pelo largo y las patillas), como también “la pulga teológica” (porque brincaba de un lado a otro cuando enseñaba tanto en la Universidad Nacional en Costa Rica como en el Seminario Bautista en Managua).  En la fiesta nos acompañaron muchos de ustedes, amigos y amigas de muuuuuchos años, y cantamos con la reconocida soprano Zamira Barquero, acompañados con guitarra por Hugo Picado, Loida Pretiz, y mi persona (Rebeca), además de la participación del gran músico y compositor costarricense Carlos Guzmán con “Caña Dulce”, con su propio “Soy tico” y otras típicas, y hasta canciones “viejitas” del grupo Gaviota.  ¡Fue todo un éxito!  ¡Mi papá se sintió súper celebrado!!!

 

Sexto postre: la venta de sus libros, especialmente sobre Apocalipsis.   En estos últimos años él ha sentido mucha conexión con lectores que compran y leen sus libros, que se comunican con él con preguntas y comentarios.  Un colega, cristiano y con muchos años de ministerio, le escribió lo siguiente: “Estoy leyendo su libro con título… Es tan provechoso que me parece que me está cambiando la vida. ¡Muchísimas gracias!”  Eso le llegó mucho a mi papá.  Es de gran – y humilde – bendición, saber que Dios usa sus escritos de esta manera.  ¡Gloria a Dios por esa bendición!

 

Séptimo postre: la distribución cibernética de sus artículos y escritos, por ejemplo, a través de intelectuales evangélicos como Leopoldo Cervantes o Harold Segura, o redes como su propio blog o “Protestante digital”.  También hay mucha difusión en medios brasileños, y hasta traducciones al portugués.  Es de inmensa bendición saber cómo las redes sociales y páginas web multiplican el alcance y eficacia de un mensaje liberador y de victoria, como es el del Apocalipsis.  ¡Gracias a Dios por la apertura y divulgación de esas redes!

 

Octavo postre: en el mes de noviembre tuvimos la increíble bendición de participar en la inauguración de la nueva “Cátedra Juan Stam” impulsada por la facultad teológica evangélica AETE del Perú y que se va a seguir realizando cada dos años.  Fue una actividad de gran solidez y divulgación teológica, y agradecemos especialmente a Efraín Barrera y todo el personal de AETE por su excelente organización y coordinación.  Para mi papá fue de mucha bendición y honra sentirse tan apreciado por tanta gente.  Vimos a adultos mayores que fueron estudiantes de él en el Seminario Bíblico Latinoamericano o en alguno de sus viajes para enseñar en el Perú.  Y pudo conocer también a una gran cantidad de jóvenes estudiantes que han leído y estudiado sus libros, y se emocionaban al conocer al autor y tomarse fotos.  Agradecemos con toda humildad este gesto de aprecio por parte de la Facultad y de mucha gente querida.  Definitivamente forma parte importante del “postre” de la vida.  Agradecemos asimismo a los amigos de Sociedades Bíblicas del Perú por el reconocimiento realizado conjuntamente.  Ha sido de suma importancia para mi papá poder colaborar con las Sociedades Bíblicas internacionales, a quienes aprecia inmensamente por su búsqueda de transmitir y difundir el mensaje de la Biblia.  

 
Noveno postre: la familia, y la paz y estabilidad que esta le brinda.  Su amada Doris, compañera de 64 años, “siempre una paso adelante” como dice él, ha sido una roca segura y constante.  Los tres hijos, cinco nietos, y la bisnieta todos estamos bien, y eso le infunde mucha paz y tranquilidad a mi papá.  Mi hermano Roberto y cuñada Catalina Foulkes tienen ya 37 años de casados y tienen dos hijos mayores, profesionales y amorosos.  Mi hermano Ricardo (Ricky) comparte diariamente con mis papás, y los apoya en cosas desde lavar platos hasta las situaciones más complicadas de la computación.  Y yo (Rebeca), trabajo en aviación pero trato de volar lo menos posible para poder ayudarles a mis papás con las citas médicas, escritos y visitas.  Mis papás están celebrando conmigo que tengo un compañero a quien conocen y admiran desde hace muchos años por su trayectoria académica y política, y les alegra mucho verme bien acompañada. Mis tres hijos, también ya grandes y cariñosos y muy trabajadores, apoyan y ayudan en todo lo que puedan, desde la cocina, lugar para visitas, o con citas médicas y mandados, según se necesite.  Mi hijo menor, Juan, siguió los pasos teológicos del abuelo y tocayo, y es pastor de jóvenes en una iglesia en Miami.  ¡Damos gracias a Dios por la estabilidad y fuerte unión de la familia, y también por la bellísima y talentosa bisnieta Alessandra que nos alegra a todos la existencia!

 

Yo creo que los seres humanos fuimos creados para estar en comunidad y que las relaciones cercanas y conversaciones frecuentes alargan la vida.  Los 90 años de don Juan Stam parecen corroborarlo. ¡Gracias a cada uno/a de ustedes, por formar parte de su red de amistades y gente querida tan importante para la vida!

 

Para mi papá, al finalizar el 2018 y empezar un nuevo año 2019 y, tal vez más importante, al disfrutar “el postre” de su vida, no hay más que gozo y agradecimiento a Dios por los frutos y resultados de sus propósitos de vida, sus luchas, su legado.  Junto a Amado Nervo, puede decir: “Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”
 
Por Rebeca Stam.
 

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