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'Vida y pensamiento de Juan Antonio Monroy', libro de Juan G. Biedma


NOVEDAD EDITORIAL DE CLIE
Juan G. Biedma, Vida y pensamiento de Juan Antonio Monroy: El Evangelio como luz en la cultura (Viladecavalls, Barcelona: Editorial CLIE, 2025), 226 páginas.


Vida y pensamiento de Juan Antonio Monroy: El evangelio como luz en la cultura, ofrece una propuesta poco frecuente en el panorama evangélico español: pensar la fe cristiana no como refugio defensivo, sino como potencia interpretativa capaz de dialogar con la inteligencia, la literatura, la vida pública y sus conflictos. Su autor, Juan G. Biedma, suficientemente conocido por sus escritos audaces en Pensamiento Protestante y otros medios digitales teológicos y ecuménicos españoles, lee a Juan Antonio Monroy como un testigo de frontera: predicador y escritor, sí, pero también polemista lúcido, observador de su tiempo y constructor de un humanismo cristiano que no teme mirar de frente la modernidad, abierto a las posibilidades que ofrece siempre el diálogo sereno y riguroso.

El libro no se limita a una evocación piadosa ni a una biografía lineal. Su interés principal consiste en mostrar cómo Monroy entendió la cultura como territorio de misión y discernimiento: allí donde el Evangelio ilumina, también discierne, denuncia idolatrías, desactiva clericalismos, desenmascara nacionalismos religiosos y defiende una libertad de conciencia que no se negocia ni se supedita a opciones partidistas o a banderas seculares, sino que permanece fiel a la fuente que le reveló la «nueva vida en Cristo»: Sola Scriptura.

Precisamente esa es la tesis de Juan G. Biedma: mostrar en Monroy un talante de acogida y de conversación familiar, amena y luminosa, nacida de la Palabra y orientada por ella. No se trata de rebajar el Evangelio a charla trivial, sino de devolverlo a su forma más propia y original: palabra compartida que convoca, interroga y consuela; palabra que se deja escuchar en la mesa y en el buen camino samaritano, sin aspavientos clericales ni durezas identitarias.

Por eso, el libro culmina en una imagen elocuente: la fe como diálogo que no levanta trincheras, sino que abre casa; una «mesa camilla» —símbolo doméstico y entrañable— donde la Escritura se hace conversación humana, hospitalidad y comprensión. En esa clave, la Iglesia se sueña y se propone como posada samaritana: lugar de acogida y cuidado, pero también de coloquio sereno, donde la verdad no se impone por fuerza, sino que persuade por su luz y amor oblativo.

En estas páginas, el lector —incluso el más distante de las opciones religiosas— encuentra un retrato intelectual y espiritual que sitúa a Monroy en conversación con la tradición protestante y, a la vez, con la gran conversación cultural hispánica e internacional contemporánea. La fe aparece aquí como una forma de responsabilidad pública: no como lenguaje reservado al «interior eclesial», sino como palabra capaz de salir al encuentro, dialogar y comprender. En ese sentido, el libro hace posible una comunicación cercana, casi de sobremesa, pero con alcance universal: una conversación que atraviesa fronteras y prejuicios porque se sostiene en la escucha, la razón y la hospitalidad; la misma hospitalidad que sueña una Iglesia no como fortaleza identitaria, sino como posada samaritana de acogida y coloquio.

La escritura de Biedma se mueve entre el ensayo teológico–divulgativo, que con tanta excelencia domina, y la lectura cultural: reúne materiales, rastrea intuiciones, interpreta gestos y contextos, y consigue así presentar a Juan A. Monroy como lo que fue para muchos: una voz que ayudó a respirar en tiempos de estrechez confesional, y que defendió una presencia evangélica adulta, sin complejos, a la vez crítica y cordial, respetuosa y abierta. El resultado es un libro especialmente oportuno para quienes buscan una fe capaz de habitar el mundo sin diluirse en él: pastores, líderes, docentes, estudiantes de teología, lectores interesados en la historia del protestantismo español y, en general, cualquiera que perciba que la relación fe–cultura no es un lujo, sino una necesidad.

En suma, la obra no solo recupera a Monroy: lo devuelve como interlocutor vigente. Y, al hacerlo, invita a una tarea mayor: que el cristianismo evangélico no renuncie a pensar, a dialogar y a servir, con la misma libertad interior con la que anuncia.








Comentarios

  1. Me gustaría felicitar a tan prestigioso escrito Juan Antonio Monroy martinez

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