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'Más allá del narcisismo espiritual'. Reseña - Por Alfonso Pérez Ranchal

 


Más allá del narcisismo espiritual. Maribel Rodríguez, Desclée De Brouwer, 2021. 174 páginas.


¡Es una gran tentación expresarse en nombre de Dios! Es quizás una dimensión en la que la vanidad puede llegar a los mayores excesos y poner de manifiesto la necesidad del hombre de divinizarse para compensar sus carencias, o de dominar a otros, en nombre de Dios. Maribel Rodríguez

Este, sin duda alguna, es uno de esos temas menos tratados y, posiblemente, todavía considerados como tabú cuando se trata de los diferentes aspectos o dimensiones de la religiosidad. Se produce de esta forma un vacío que permanece sin consideración, precisamente porque pareciera que el mismo no existe. Sin embargo, el tema del narcisismo espiritual, o de aquellas personas que presentan un ego extremadamente inflado, no deja de ser una cuestión de primer orden. Ello se debe a que este tipo perfil suele presentarse como alguien enormemente interesado por las cosas de Dios, de la iglesia o de todo aquello que pertenezca al grupo religioso. Pero esta preocupación no es genuina, de hecho, se trata de la edificación de todo un personaje en torno a sí mismo y que de puertas para afuera de su interioridad manifiesta un interés desmedido, incluso por las personas o miembros de la congregación. Precisamente por la intensidad y el aparente desinterés que ello le mueve, se introducen no ya sin ser vistos, sino todo lo contrario, siendo claramente visibles, mostrando su personaje creado y sostenido por toda una serie de motivaciones muy oscuras. Por supuesto, todos tenemos y podemos caer en un tipo de narcisismo y, por lo tanto, haremos muy bien en estar atentos a sus primeras manifestaciones, pero de lo que aquí se está tratando especialmente es de un tipo de narcisismo de intensidad media y sobre todo del patológico, que deja tras de sí un reguero de dolor y caos. Esta persona suele ser recibida y percibida como alguien de una tremenda espiritualidad y, por ello, para el común de las personas que se relacionan con ella es muy difícilmente detectable. Es más, se la suele tener en alta estima, como una guía de lo que debe ser el verdadero creyente.

Es apasionada al hablar, coloca todo lo que pertenece a la iglesia y a Dios en un primer plano de sus intereses, y parece incansable en su trabajo para conseguir aquello que se ha empeñado en lograr. Si alguno de los miembros de su congregación o grupo da la voz de alarma al tener un primer encontronazo, o incluso al ser un poco más avispado y darse cuenta de que algunas cosas no cuadran, le espera una segunda experiencia amarga cuando hable con algunos de los miembros o incluso responsables sobre lo advertido. Entonces se dará cuenta que se queda bastante solo en sus apreciaciones. Ello se debe a que estos otros creyentes suelen estar deslumbrados por la figura y las palabras de ese sacerdote, pastor o líder, pasando de esta forma a defenderlo como si el que se ha percatado de que algo no anda bien entrara en el terreno de la crítica o incluso la calumnia.

Una vez el narcisista está instalado en su lugar de poder y predominio irá hacia delante en sus propuestas pase lo que pase y caiga quien caiga. Mientras así lo va haciendo, dará muestras de una supuesta humildad en donde no faltarán frases como: "yo también soy humano y me equivoco" o, "si no lo veis así, aquí estoy para prestar oído a vuestras opiniones". Pero cuando se acude a él para decirle que no se está de acuerdo con un determinado punto de vista u opción, el narcisista no lo aceptará y en un primer momento lo expresará con palabras de cierta modestia, pero si se insiste el tono irá cambiando hasta el extremo de amenazar con alguna medida disciplinaria en el seno de la congregación. A la par pondrá en sobreaviso al resto de responsables del grupo para que lo consideren como peligroso. Con el tiempo algunas otras pasarán por este mismo trance y seguramente solo les quedará la opción de abandonar la congregación para poner en salvaguarda a su propia familia, y es posible que con los años ese grupo o congregación sufra una división, unos permanecerán con el narcisista, son sus incondicionales, y tantos otros abandonarán el grupo para no volver jamás quedando muchos de ellos heridos. Se tratará de una experiencia en la que no faltarán las lágrimas y el desconcierto, por ello es tan importante saber identificar al narcisista espiritual, ya que además es en los lugares de liderazgo a donde se sienten especialmente atraídos por su desviación interior. Sin duda este perfil se debe a una herida por carencia de amor, posiblemente originada en la más tierna infancia, pero que para poder subsanarla han optado por el lado más oscuro.

Maribel Rodríguez

Como bien nos dice Maribel Rodríguez, el narcisista espiritual extremo es prácticamente irrecuperable y muchos especialistas se niegan siquiera a tratarlo, por lo que el peligro de que pueda entrar uno de ellos en los grupos religiosos es muy probable ya que es allí, en los lugares de poder, en donde mejor se sienten.

Todo esto que estoy aquí apuntando está perfectamente plasmado en este libro, pero tengo que decir que no he tenido que acudir al mismo como fuente para escribir estas palabras, ya que yo mismo he sido testigo de una congregación con estas características. También conozco de narcisistas que están dirigiendo otras comunidades pero estas ya no me son cercanas.

El libro se articula en cuatro capítulos con sus respectivas subdivisiones, llamándose cada uno de estos capítulos de la siguiente manera:

  1. Aproximándonos al narcisismo
  2. El narcisismo espiritual y sus trampas
  3. Sobreviviendo al narcisismo
  4. ¿Hay vida más allá del narcisismo espiritual?

En el primero se nos presenta y describe de forma general el concepto y a qué nos referimos cuando decimos que alguien es narcisista. La autora también nos llama la atención al hecho de que en el fondo, o tal vez no tanto, todos poseemos algo de ello. El problema, sin embargo, no radica aquí, ya que si es controlado no existe mayor problema, de lo contrario puede llegar a ser una patología. He aquí una de las claves del libro: la diferenciación entre un tipo de narcisismo con el cual se convive, ya que es parte de nosotros -pero al que hay que tener siempre bajo control- y el que llega a controlar a la misma persona provocando un sufrimiento intenso tanto en ella como en todos los que la rodean. Este narcisismo patológico se traduce en un ego sobredimensionado, un concepto de uno mismo irreal y que se percibe como alguien superior al que no hay que contradecir, todo lo contrario, hay que obedecer.

El segundo capítulo entra a fondo en el tema ya que pasa de consideraciones generales a las específicas, esto es lo que es propio del narcisista espiritual. Es muy relevante este capítulo, ya que nos provee de claves y descripciones para identificar a un narcisista, y de esta forma poder escapar de sus trampas si nos encontramos con uno. A la vez, debido a la carencia de luz -y su negativa a abrir los ojos- del narcisista, lo contenido en este capítulo siempre es una llamada a que el lector se examine a sí mismo, a que considere si él tiene alguna de estas características.

Pasando al tercero de los capítulos, el mismo es como una primera parte de un todo que lo formaría con el cuarto. Es ahora cuando la autora nos brinda una mirada sanadora, tanto para el que intenta sobrevivir a una de estas experiencias traumáticas, como el proveer claves para hacer que el propio narcisista pueda salir de su infierno interior. El narcisista vive una ficción, tiene miedo de reconocer quién realmente es y para ello crea un personaje casi impenetrable que intentará mantener a toda costa.

En la página 158 Maribel Rodríguez nos dice, citando a su vez en la parte última a R. Glenn y Darrell Puls, lo siguiente:

En los mundos espirituales y religiosos parece especialmente relevante identificar a estas personas narcisistas y sus comportamientos porque, de no ser identificados, hay más probabilidades de que dañen, contaminen o influyan en que se generen dinámicas que perjudican a quienes les rodean. Por ello es fundamental que los líderes de las instituciones religiosas "sean conscientes de los síntomas de las personas con un trastorno narcisista de la personalidad y actúen como corresponde cuando evalúen a sus pastores o busquen a uno nuevo".

Lo triste de la situación no es ya la realidad de que este tipo de personas estén dirigiendo congregaciones y las estén dañando de forma irremisible, sino que libros como el presente serán una especie de clamor desde el desierto al que no muchas personas prestarán oído, pero a la vez, precisamente por esto es tan necesario. Las congregaciones sumidas en sus dinámicas parecen no percatarse o no ser capaces de despertar a la realidad de que algunos de sus líderes no buscan su bien, ni su madurez espiritual, ni sanar sus heridas, sino todo lo contrario. Desean poder, preeminencia, control, humillar cuando haga falta y manipular de forma inmisericorde. Además, cuando alguien dé la voz de alarma comprobará no únicamente que está solo, sino que pasa a estar aislado.

Me atrevo a decir que toda aquella persona que desee o sea propuesta para un cargo de responsabilidad en una congregación o grupo debería pasar por una evaluación psicológica para saber si está en condiciones de tomar ese lugar. Pero ya sé que tal propuesta no prosperará, ya que esto parece “muy poco espiritual” o incluso una especie de afrenta para esa persona. Lástima, ya que mucho dolor y sufrimiento se ahorraría, pero para todo aquel que ya ha pasado por este trance o está inmerso en él, para que el mismo no le sea más doloroso, recomiendo el libro Más allá del narcisismo espiritual de Maribel Rodríguez por lo claramente que está presentado este tema, el esfuerzo que realiza la autora para plasmarlo y descubrirlo, y por la urgente necesidad de que un material como este llegue a cuantas más personas mejor. Además, viene a llenar ese hueco que apuntaba al principio demostrando con ello valentía y su interés por ayudar en el conocimiento de estos hechos. Esto no le quita que tenga además una mirada compasiva para tantas víctimas que después de salir de este tipo de grupos pueden sentirse sucias, ingenuas, manipuladas y con una muy baja autoestima por los abusos recibidos. Por ello recomiendo mucho la lectura del presente libro y, una vez que el potencial lector lo haga sea capaz de recomendarlo para de esta forma esclarecer un poco más toda esta dimensión tan oscura y, en no pocas ocasiones, perversa de la existencia de los narcisistas espirituales y de cómo los mismos viven entre nosotros.


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Alfonso Pérez Ranchal es Diplomado en Teología Pastoral por el CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas), Licenciado en Teología y Biblia por la Global University y profesor del CEIBI. Vive en Cádiz. Es autor del libro La vida, la muerte y el más allá a través de la Biblia de la editorial Clie (https://www.clie.es/la-vida-la-muerte-y-el-mas-alla-a-traves-de-la-biblia).











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