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'El discípulo que[er] Jesús amaba' de Carlos Osma. Reseña | Renato Lings

El discípulo que[er] Jesús amaba.
Carlos Osma. Ediciones Homoprotestantes, 2024.

«La misión encomendada por Jesús se abre siempre a la diversidad».
Carlos Osma (2024)

Aire fresco
La publicación en 2018 de Solo un Jesús marica puede salvarnos, primer libro de Carlos Osma, trajo un soplo de aire fresco a la literatura teológica del mundo hispano. El atrevimiento literario que caracterizaba el contenido de la obra unido a las denuncias de las mil injusticias sutiles (y no tan sutiles) cometidas en contra del colectivo LGTBIQ o queer/cuir en nombre del cristianismo, la colocaron en el terreno innovador y fértil iniciado hace un par de décadas por la gran teóloga argentina Marcella Althaus-Reid, entre otras figuras pioneras.
Innovaciones
En cuanto a aspectos innovadores, esta segunda obra de Osma dedicada al Discípulo Amado no defrauda. Ante todo, llama la atención el lenguaje. Su carácter experimental no agradará a las almas lingüísticamente sensibles, porque esta desestabilización sistemática e implacable de los géneros gramaticales inherentes a la lengua castellana representa para los ojos no iniciados un desafío constante. Por momentos, la lectura se hace lenta. A lo largo de estas páginas hay que acostumbrarse a la alternancia inusual de “otres cristianes” (p. 76), “nosotres”, “las discípulas queer de Jesús” (p. 79), “Satanás, a veces, juega a ser cristiana” (p. 82), “amar a sus hermanes” (p. 255), “un dios … profundamente enamorade de nosotres” (p. 256), por no hablar de “muchas testigas” y la oscilación entre las, les y los como en “dominarles, oprimirlas, y si es necesario crucificarlos” (p. 130).
Por otra parte, es refrescante la manera en que el autor emplea términos como “Cuarto Evangelio” y “Discípulo Amado”, evitando pisar el camino trillado recorrido por un sinfín de comentaristas que tienden a usar los conocidos términos “evangelio de Juan” o, simple y llanamente, “Juan”. Cuando Osma se acerca mínimamente a la terminología tradicional es cuando hace referencia a “escritos joánicos” (p. 13) y “la comunidad joánica” (p. 38).

Metodología
Sobre su metodología, Osma explica en la introducción que su trabajo comenzó aplicando al texto evangélico un análisis narratológico (p. 15). Aporta más datos en la p. 212: “Mi análisis es narrativo-queer, no histórico-crítico; me interesa el mundo simbólico que crea el autor, la forma en la que trata de convencer a les lectores de su ideología, y cómo puede interpelarnos hoy a las personas queer”. Enriquecido y actualizado mediante comparaciones con las experiencias vividas de personas cuir en diferentes partes del mundo de hoy, el libro aparece repetidamente y de forma amena como una especie de “fusión de reflexiones, ideas, y experiencias compartidas” (p. 16), técnica literaria que proporciona variedad y color al conjunto.
No obstante lo anterior, el autor sí se permite de vez en cuando hacer digresiones de tipo histórico-críticas. Un ejemplo es su discusión del posible proceso de composición del capítulo 21 del Cuarto Evangelio (pp. 238-240). Por otra parte, su análisis del texto bíblico se centra casi exclusivamente en (a) el capítulo 1 y (b) el último tercio del evangelio que va del capítulo 13 al 21. De hecho, las siete “escenas” principales estudiadas y comentadas pertenecen a los capítulos 1, 13 y 18–21.

Logros
Entre varios pasajes admirables, quizás el que más me ha impactado se titula “Escena 3” (pp. 87-119). Aquí el autor entra en el episodio que transcurre en el patio de la casa del Sumo Sacerdote (Jn 18). Se observa cómo Simón Pedro, el apóstol más prominente, en un momento de cobardía niega su identidad de galileo rechazando enfáticamente tener cualquier vínculo con el mismo Maestro por quien en otro contexto ha afirmado que daría la vida. Osma lo usa como espejo invitándonos a ver en él nuestro propio reflejo (p. 100): “Aunque sabemos que Pedro no está haciendo lo que debería, empatizamos con él, porque si somos sinceras, en más de una ocasión también nos ha pasado eso de no poder responder de forma adecuada a la violencia de la que estábamos siendo objeto. Porque quien esté libre de negaciones, que tire la primera piedra”.
Si este libro tiene un mantra es el de amarnos en medio de la diversidad. Se resume de forma sucinta con estas frases: “Y somos una comunidad queer, o una familia inesperada, que no quiere tener razón, sino acompañar al otre y sabernos acompañadas por él” (p. 150). “Pero avanzamos cuando priorizamos la voluntad de estar juntes, de amarnos también en nuestras otras diversidades” (p. 151).
Entre las diez obras más citadas a largo de este libro, solo una tiene autora cuir (Marcella Althaus-Reid), mientras que los otros nueve autores se ubican en distintos ámbitos del espectro teológico. Por esta razón, con el fin de obtener los elementos que necesita para llevar a cabo la parte cuir de su análisis del texto bíblico, el autor recurre a diferentes escritores que operan en terrenos ajenos a la teología. Hay que reconocer que mediante este método inusual consigue por momentos resultados extraordinarios y conmovedores.

Lagunas
Prescindiendo de las importantes aportaciones ya señaladas, que consolidan la posición teológica de Carlos Osma en el momento actual, la obra ofrece algunas sorpresas en cuanto a temas y aspectos omitidos. Desde el punto de vista literario, el centro de gravedad estructural del Cuarto Evangelio bíblico descansa sobre los capítulos 11 y 12, que constituyen la décima parte del todo (el 10,5 por ciento). Aquí es donde se narra la espectacular resucitación de Lázaro de Betania de entre los muertos, relato que prepara a las, les y los lectores y oyentes para otro momento decisivo: la resurrección de Jesús tras su muerte en la cruz (capítulo 20).
Sin embargo, en este último libro suyo, y quizás obligado por las peculiaridades del método narratológico elegido, Carlos Osma evita acercarse a los dos capítulos centrales del texto evangélico. Les dedica pocas líneas y solo de pasada (pp. 72-73, 175), a pesar de su posición única y bastante cuir en medio de los cuatro evangelios canónicos.

Enigma bibliográfico
Para este lector, otro hecho sorprendente del libro que estamos reseñando es la ausencia de varias grandes figuras de la teología cuir internacional. Es cierto que recoge algunos nombres representativos, pero en sus páginas se echan de menos referencias a varias obras teológicas cuir de gran prestigio y que son especialmente pertinentes a la hora de abordar el tema del Discípulo Amado. En primer lugar, al veterano Robert E. Goss el autor lo cita brevemente una sola vez y sin referencia bibliográfica alguna (p. 247), dejando sin resaltar la enorme contribución de este gran activista académico al desarrollo de la teología cuir desde la década de 1990 hasta el presente.
En segundo lugar, Osma guarda silencio respecto a la monumental antología The Queer Bible Commentary, cuya primera edición se publicó en 2006, con una segunda edición en 2022. Lo mismo sucede con el insigne biblista y pionero cuir Theodore Jennings, cuyo clásico The Man Jesus Loved (2003) ha inspirado a muchas y a muchos, por no hablar de The Gay Disciple (2007) de John Henson. Todos estos autores incluyen en sus análisis los capítulos 11 y 12 del Cuarto Evangelio, mencionando el carácter cuir de la familia constituida por los tres hermanos Marta, María y Lázaro.
Viendo que Osma recorre un camino muy distinto, habría sido muy interesante poder ver en su libro cómo el autor se posiciona frente a las obras cuir mencionadas. Muy concretamente, sería de interés saber por qué se aleja de ellas justamente en el tema del Discípulo Amado. Asimismo, nos preguntamos por qué su bibliografía se nutre en gran medida de obras académicas y teológicas que se inscriben en otras categorías. De hecho, entre los autores frecuentemente citados destacan varios que no se definen en absoluto como cuir como, por ejemplo, Antonio Piñero y Antoni Pou Muntaner, mientras que otros se remontan a la época anterior a lo cuir como es el caso de los “clásicos” Barth, Bonhoeffer y Bultmann. Alguna observación al respecto del autor habría podido resultar esclarecedora.

A manera de conclusión
“Lo teológico es también político” (p. 249) es una verdad demostrada las mil y una veces por los estragos que causa hoy en día el fundamentalismo religioso cristiano. A lo largo de El discípulo que[er] Jesús amaba, Carlos Osma denuncia repetidamente esta corriente moderna caracterizada por su enorme poder político aparejado con una elevada dosis de toxicidad (p. 237). Celebro la publicación de esta nueva obra cuir como uno de tantos antídotos que necesita el mundo de nuestro tiempo, y muy especialmente me hago eco de su invitación insistente para aprender a amarnos en nuestras múltiples diversidades.

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Renato Lings es Licenciado en Letras Hispánicas en la Universidad de Copenhague. (Dinamarca). Estudios doctorales en teología en el College of St Mark & St John (Plymouth).

Afiliado a la Universidad de Exeter (Inglaterra). Miembro de la Society for Old Testament Study (Reino Unido), Society for the Study of Theology (Reino Unido) y Society of Biblical Literature (EE.UU.).







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