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El caldo de cultivo para el abuso sexual por parte de pastores y líderes religiosos - Por Sharon Rosales



El abuso sexual por algunos hombres líderes religiosos tiene una dinámica que se explica bajo ciertas condiciones de prácticas religiosas abusivas, y quiero citar 4 razones que, desde mi parecer y experiencia, sirven como caldo de cultivo para tolerar, preservar y callar los abusos sexuales en algunas iglesias y sectas, en nuestro país y en el mundo. 

De acuerdo con observaciones de Carolyn Holderread, autora del libro Abuso sexual en los hogares cristianos y en la iglesia, existe una innegable relación entre la sumisión y el silencio que se imponen a través del adoctrinamiento a las mujeres, que redunda en abusos sexuales que se callan y se ocultan y en una gran impunidad para esos delincuentes, resume Holderread esta dolorosa historia.

1. La socialización en roles rígidos de género para los hombres y las mujeres, favorece el abuso sexual dentro de sectas e iglesias conservadoras


Atributos y designaciones sociales diferenciadas para los hombres y las mujeres se dan la mano con los imaginarios religiosos de género, esperando de los Hombres: poder, dominio, control, sobre imposición, mando y de las Mujeres: docilidad, silencio en nombre de la paz, sometimiento, renuncia, aguante, y obediencia

Se “naturalizan” (en nombre de mandatos divinos) los privilegios para los hombres y los servilismos para las mujeres. Es por esta razón que, muchas veces, los hombres religiosos se sienten con derecho a apropiarse de las mujeres, sus recursos y sus cuerpos.

Algunos atributos subjetivos atribuidos a los hombres y a las mujeres que favorecen los abusos:

Asignaciones femeninas 

Comportamiento sacrificial. Desplazadas de sí mismas. Ser para otros y educadas para servir. Perdonadora. Sexualidad reprimida. Incitadora al pecado. 

Asignaciones masculinas

Agresividad. Dueños de la pareja y de los cuerpos de las mujeres. Independencia. Iniciativa sexual y de “conquista”. Sexualidad permisiva. Seducido por las “Jezabeles”. 

Los valores masculinos son dominantes: poder, control y dominio sobre la vida de otros/as y obtener su productividad a través de la sujeción u obediencia. Mientras que los asignados a lo femenino son subordinados: perdonar, ceder, callar, complacer, cuidar, obedecer.

2. Sumisión de las mujeres y culpa por “los cuerpos pecaminosos de las mujeres” Muchos creyentes legitiman la violencia espiritual al apoyar la idea de que es normal forzar a las mujeres y niñas a tapar sus cuerpos, hipersexualizarlas como tentadoras de hombres adultos


Las cifras en Costa Rica y Latinoamérica, nos muestran que el abuso sexual es cometido principalmente por hombres heterosexuales que abusan principalmente de mujeres y niñas.


Mujeres y niñas que se fiaban de este tipo de pastores o líderes y en quienes confiaban como depositarios de una autoridad espiritual especial, hacen que este delito sea más grave y aborrecible.

Cuando un hombre-pastor se cree que controlar es un derecho que Dios le dio, se encuentra fácilmente justificado para hacer lo que quiera, sobre todo con el cuerpo y voluntad de las mujeres que deben ser obedientes a sus deseos (mismos que hasta justifican con pasajes bíblicos), pero que además tienen la culpa por “seducirlos, con sus cuerpos carnales, curveados y pecaminosos que seducen a los hombres santos”.

3. La cultura del silencio ante los abusos sexuales en casa y en la iglesia. Culturas religiosas que hacen eco del mandato “los trapos sucios se lavan en casa” con nuevos mandatos, tales como:


* “Acusar es ser traidora”

* “Romper el silencio pone en peligro a la familia y a la iglesia como obra de Dios”.

* “Los hombres están luchando con su carne”

* “Los ungidos saben lo que hacen y si algo no está bien, serán ellos quienes den cuentas a Dios”.

* “El matrimonio debe preservarse a toda costa, pero no solamente el matrimonio propio, sino el ajeno, en este caso del pastor o líder abusador”.

Parte de los requisitos tácitos de la membresía es la demanda de lealtad a los miembros de la iglesia o a la “familia espiritual”.

Ante estos casos, muy dolorosa es también la negación institucional, cuestionando la veracidad de las denuncias de las víctimas, la congregación, entra en negación o desplazan la culpa a las víctimas o esconden los rumores y denuncias.

Algunas sufren de amenazas y persecuciones por personas de la misma congregación. Estas mujeres y niñas, son víctimas atrapadas en un doble o triple conflicto: con ellas mismas, con Dios y con la comunidad religiosa… incapaces de contar acerca del abuso que están sufriendo y no pueden recibir apoyo externo que les ayude con la violencia que están experimentando.




4. El mandato del perdón y olvido


Cuando finalmente abusos y violaciones salen a luz, por ejemplo, por un embarazo o una denuncia formal, muchas feligresías tratan de “restaurar a las víctimas” más para callarlas y evitar el escándalo y el consejo alcahuete, simplista y revictimazante, será “perdonar y olvidar”.

En otras ocasiones, son acusadas de ser incitadoras, “Jezabeles o Dalilas” porque desacreditándolas a ellas, desestiman sus testimonios. Son acusadas de haber tenido aventuras con el líder o pastor, cuando no se trata de un adulterio de dos adultos que estaban de acuerdo, sino de un abuso de poder bajo la investidura espiritual de quién dice “representa a Dios”, incapaz de hacer algo incorrecto… caldo de cultivo ideal para ser presa fácil de un depredador sexual religioso.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Holderread Heggen, Carolyn. Abuso sexual en los hogares cristianos y la iglesia. Ciudad de Guatemala: Semilla: 2002.

Perlaza, Miguel. Exponiendo el abuso espiritual. Indiana: Palibrio: 2014.

Rivera de la Fuente, Vanessa. ‘Violencia espiritual y abuso de mujeres en el nombre de Dios’. Sitio Mezquita de Mujeres. Agosto de 2018. Consultado el 15 de agosto de 2021, en https://www.google.com/amp/s/mezquitademujeres.org/2018/06/20/violencia-espiritual/amp/.

Viola, Frank. ‘¿Quién es tu <cobertura>?’. Sitio Misión Campamento 42. 7 de junio de 2011. Consultado el 20 de agosto de 2021, en https://campamento42.blogspot.com/2011/06/frank-viola-asi-que-quien-es-tu.html?m=1.



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La autora es Gestora en desarrollo organizacional y Consultora de Género. Comunicadora de formación, con estudios en Defensa internacional de Derechos Humanos y en Derechos Humanos de las Mujeres. Desde 1992 participa en organizaciones basadas en la fe y en diversas iglesias en Costa Rica, Panamá, Honduras, Bolivia, Perú, México, Puerto Rico, República Dominicana, Chile y New York. Activista por los Derechos Humanos de la Mujeres. Directora de Rosarce Consultoría Empresarial. Presidenta de la ASBL, Universidad Bíblica Latinoamericana. Miembro del Observatorio centroamericano de medios de comunicación y género, GEMA.

Fuente: https://www.informa-tico.com/30-08-2021/caldo-cultivo-abuso-sexual-parte-pastores-lideres-religiosos || Edición: Pensamiento Protestante




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